Inicio misterios misterios sin resolver DB Cooper y los $200.000 que nunca se encontraron.

DB Cooper y los $200.000 que nunca se encontraron.

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DB Cooper es el nombre que se le dio a un secuestrador de aviones americano. Cooper secuestró un avión en 1971, demandando una recompensa de $200.000. Después de que recibió el dinero, saltó del avión con un paracaídas y ni él ni el dinero fueron encontrados.

El secuestro de DB Cooper

El 24 de noviembre de 1971 un hombre bien vestido que llevaba un maletín negro, compró un boleto de ida a Seattle. Pagó en efectivo y se identificó como Dan Cooper, abordando el Boeing 727-100.

El vuelo fue corto, solo 30 minutos, y Cooper se sentó en el asiento 18C, encendiendo un cigarrillo y pidiendo un borbón y soda.

Después del despegue, Cooper pasó una nota a la asistente de vuelo que se encontraba junto a él. Florence Schaffner, la azafata, pensando que era su número de teléfono, la puso en su cartera sin abrirla. En ese momento Cooper dijo:

Señorita, será mejor que vea la nota. Tengo una bomba

Florence leyó la nota que decía:

Tengo una bomba en mi maletín. La usaré si es necesario. Quiero que te sientes junto a mí, estás a punto de ser secuestrada.

La azafata se sentó junto a Cooper y pidió que le mostrara la bomba. Abrió el maletín y Florence vio seis barras de dinamita con cables conectados a una batería.

Cooper cerró entonces el maletín e hizo sus demandas:

  • $ 200.000 en “moneda estadounidense negociable”
  • Cuatro paracaídas (incluyendo dos de repuesto)
  • Un camión petrolero en Seattle, listo para llegada del avión para volver a llenar

Florence les dio las instrucciones a los pilotos. Uno de ellos, William Scott, informó a la torre de control sobre la situación y la policía fue alertada. No se les dijo nada a los pasajeros y se mostró un aviso solo mencionando que a la llegada en Seattle iba a haber un pequeño retraso debido a un problema mecánico.

El presidente de la aerolínea, Donald Nyron, autorizó el pago y estaba en capacidad de satisfacer todas las demandas de Cooper, entonces se lo mencionó al secuestrador.

Una vez que la entrega fue completada, más no con billetes sin marcar con números seriales grabados, Cooper permitió a los pasajeros y ayudantes que abandonaran el avión, entonces explicó su plan a los pilotos.

Les dio instrucciones precisas sobre donde quería ir, que tan rápido y a que altura, y pidió que el avión despegase con la salida trasera abierta y una escalera extendida.

Los pilotos estaban en contra de esto porque pensaron que sería peligroso y Cooper decidió no discutir y pidió en vez de eso que se extendiera la escalera más tarde durante el vuelo.

Después de volver a llenar de combustible, el avión despegó y Cooper le dijo a Florence que vaya a la cabina con los pilotos. Después de 20 minutos, los pilotos vieron la luz que indicaba la apertura de la puerta trasera.

Después de aterrizar en el lugar elegido por Cooper, la policía se acercó al avión pero el secuestrador no estaba ahí: había saltado con un paracaídas junto con el dinero.

Las investigaciones

D.B. Cooper

Inmediatamente, todo escenario posible fue tomado en consideración y entonces establecieron el punto donde Cooper había saltado y en el cual posiblemente pudo haber aterrizado. Pero desafortunadamente esto no ayudó. El retrato hablado de este hombre fue procesado y publicado.

La policía también interrogó a un hombre llamado DB Cooper con un archivo criminal menor, con la esperanza de que el secuestrador haya usado su verdadero nombre en la oficina de boletos. Desafortunadamente, sin embargo, este no fue el caso.

Por esta interrogación es que el nombre del secuestrador fue cambiado de Dan Cooper a DB Cooper.

Un periodista novato se confundió y publicó el nombre de DB Cooper, error que también fue cometido por otros periódicos y causó que todos conocieran al secuestrador por ese nombre.

No hubo noticias de este hombre hasta 1980, cuando un niño encontró $5.800 en billetes de banco de 20 dólares cerca el Río Columbia. Los números seriales concordaban con aquellos que se les entregó a Cooper. Sin embargo, no se conoce si esos paquetes fueron llevados a ese lugar por alguien y si llegaron a la orilla por la corriente.

A pesar de las recompensas prometidas por la policía para cualquiera que pueda proporcionar información sobre DB Cooper, nadie se acercó y desde entonces nada se ha sabido de él.

Los investigadores a través de los años habían fijado su atención en unos pocos sospechosos, pero nunca hubo evidencia suficiente para vincularlos a la misteriosa figura de DB Cooper.

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